Isao Hosoe (1942-2015), el Trickster del diseño, nos ha dejado el 3 de octubre de 2015. Dicen de el que era “siempre humilde y amable, más filosofo que ingeniero, un fabulador que sabia hechizar con el flujo lento y constante de sus palabras, con su imprevisible cultura e ironía sagaz”.

Para recordarlo, vuelvo a proponer esta entrevista que se publicó hace 25 años con el titulo “La oficina es teatro”. En ella diseño y oficina se convierten en ocasión de reflexión sobre el mundo del trabajo, sobre la ciencia,  la tecnología, la ergonomía; en una oportunidad para que el entrevistado se desplace como un Trickster, del pasado al futuro, del budismo a la filosofía, de la antropología al diseño.

NOTA: Todas las referencias cronológicas deben entenderse a partir de diciembre de 1988, fecha de realización de la entrevista

Ver la primera parte de la entrevista

Pierluigi Cattermole: Usted ha realizado muchos proyectos para el mundo de la oficina que sorprenden por su fuerte carga innovadora ¿Cómo cree que está cambiando el concepto del trabajo en estos espacios?

 Isao Hosoe: Ante todo deberíamos preguntarnos qué es el trabajo. Existe un concepto interesantísimo acerca de su significado que deriva de las investigaciones de Michel Panoff quien fue a Nueva Bretaña a observar cómo se concibe el trabajo en la tribu Maenge. De esta tribu, que vive principalmente de la tierra, en el sentido que la trabaja creando huertos y por lo tanto produciendo muchas verduras, me ha llamado la atención lo mismo que a Panoff: el concepto de trabajo. Este tiene cuatro calificativos diferentes. Antes de describirlos me parece interesante referirme a los dos valores principales que la gente de esta tribu aplica al trabajo. El primero es la belleza: si su huerto resulta bello, éste es admirado por los vecinos. Se dice ¡Oh, qué bello!, más que ¡Cuántas verduras ha producido! En este sentido Panoff considera que los huertos son como obras de arte. El segundo valor se refiere a la profundidad del pensamiento como, por ejemplo, el haber preveer ciertas cosas ante un eventual temporal. Ello significa saber prever, pensar en profundidad. Estos dos valores son puntos de referencia para la adaptación al trabajo.

El primero de estos cuatro calificativos para definir el trabajo es lege. Si alguien acaba una pelea, esta acción es lege, es decir, mantenimiento del orden. Si alguien construye su casa de acuerdo a las normas de la tribu, se considera lege. También en este caso el mérito no radica en la construcción de la casa sino en el adecuarse a las normas de mantenimiento del orden. “Yo te devuelvo lo que me has prestado”, el acto de devolver algo también es lege, porque esto es muy importante para el mantenimiento del orden. Lege, más que a la energía empleada se refiere a la inteligencia. De los cuatro calificativos es considerado el más valioso.

El segundo término es kuma, que se refiere a cultivar el huerto, a producir cualquier objeto, cocinar o hacer el esfuerzo por preparar la ceremonia de iniciación del propio hijo. Todos los trabajos ligados al consumo de energía se llaman kuma. Para que el hombre sea respetado es importante que tenga cierta capacidad de kuma; de otra forma no puede servir a la sociedad. Kuma esta considerado como un poco inferior a lege. Es bonito ¿no?

Vai es la tercera palabra, corresponde al uso de los instrumentos adecuados para conseguir un determinado fin. Pero no se trata sólo de instrumentos materiales como las herramientas, sino de instrumentos ligados a las tradiciones, a las costumbres, a los conocimientos, a la cultura del propio país. Se trata por lo tanto de conocer bien la religión, las lenguas, o la psicología con el fin de conseguir un cierto objetivo. Una persona muy inteligente, que conoce todas estas normas y las usa, es reconocido en calidad de experto de vai. Pero vai está un poco más lejos de kuma porque no produce, y lejísimos de lege porque no contribuye al mantenimiento de las normas o del orden.

La cuarta palabra, rave, significa sustraer. Ir a por agua es rave, casarse es rave, porque sustrae a una persona de una familia. Pescar es rave y hasta estudiar en la escuela o leer libros es rave. Se considera bajísimo porque no añade nada, sino que sustrae el conocimiento de los otros. Obtener riqueza a través de rave no se considera muy importante. En esta categoría entra también la actividad comercial, ya que el comercio no es otra cosa que sustraer valor mediante el intercambio de cosas. No añade nada y está lejos de la construcción de la belleza. En todo esto ejercen una influencia decisiva estos dos valores: la belleza y el pensamiento.

Ahora veamos de que manera podemos hacer corresponder la oficina con estas cuatro palabras: lege, kuma, vai y rave. En mi opinión la oficina actual, en la forma en que comúnmente viene considerada, tiene como único objetivo el hacer un trabajo rave; es decir, de sustracción. Quizá tenga también algo de vai, a veces algo de kuma, pero muy raramente es lege. Sí es cierto que el concepto de trabajo en la oficina está cambiando, en mi opinión este cambio debería ir encaminado a cumplir con estos cuatro conceptos en la misma medida. Sólo de esta manera podría convertirse en una actividad integradora de la vida humana. Con esta idea he proyectado hasta ahora y seguiré proyectando los muebles de oficina.

Pierluigi Cattermole: Hasta hace algunos años se pensaba que la revolución informática permitiría cambiar de lugar de trabajo, desde la oficina a la casa. Hoy, contrariamente a esta hipótesis, la tendencia parece ser el introducir elementos de domesticidad en la oficina, pero siempre se trata de hacer convivir en el mismo espacio al diablo y al ángel. ¿Cree que es posible pensar en espacios de trabajo que no se correspondan a ninguno de estos dos modelos?

 Isao Hosoe: La base de todo está en reconocer que el hombre no está hecho de inteligencia, cultura, y educación, sino que es fundamental y sustancialmente un animal. Es un animal social por excelencia. Esto explica el que, a pesar de la evolución de la informática y la posibilidad de poderse comunicar vía cable, la oficina no desaparece. En ella no sólo se gastan papeles, sino que sirve fundamentalmente para relacionarse con otras personas. Se trata de una especie de teatro en donde se debe representar “la oficina”. En la oficina que es teatro, en el teatro llamado oficina, cada uno desempeña su tarea fingiendo algo serio y sin embargo está representando su propio papel. Tienes razón al decir que conviven en el mismo espacio el diablo y el ángel. El modo más inteligente de hacerles convivir es crear un ambiente denso de cosas. Me refiero a que no sea un espacio aséptico, frío, high tech, simplemente limpio, sino un poco sucio, un poco complicado, desordenado, vivo, que capture la atención, el interés por estar cerca de él. Yo llamo a todo esto viscosidad. La oficina debe contar, entre otras, con esta cualidad. Las ideas de los diseñadores y arquitectos de interiores de todo el mundo están equivocadas al 99%. Ellos piensan en la oficina como en un espacio ortogonal, racional, lógico, funcional, con iluminación perfecta, con la ergonomía adecuada al 100%. Yo creo que la oficina es un teatro rico de acontecimientos. Esta es mi imagen de la oficina. El diseño ha de intentar que esta animalidad del hombre pueda jugar con plena energía.

Pierluigi Cattermole: ¿A qué se refiere cuando afirmas que la ergonomía no existe?

 Isao Hosoe: Es bien poco lo que se puede hacer utilizando la ergonomía, ya que esta disciplina, tal y como se concibe hoy en día es realmente pobre. No niego su existencia, pero no puedo hacer depender el diseño exclusivamente de la ergonomía. Mi intuición es afortunadamente mucho más potente que toda la ergonomía que pueda existir en el mundo y miles de científicos ergónomos son más débiles que mi intuición. Esto es lo que he podido percibir durante treinta años de actividad en el campo del “pensamiento de diseño”. Sin embargo he tenido que acercarme a la ergonomía en varias ocasiones y casi me tuve que transformar en ergónomo cuando proyecté el avión con pedales. La primera cosa que hice fue el intentar entender ergonómicamente al hombre. Por otra parte es emblemático el hecho de que la definición anglosajona que en Norteamérica se aplica a la ergonomía, human-engineering, nazca de la cabina de pilotaje de un avión. Al haber estudiado ingeniería aeronáutica me interesé mucho por esta disciplina y por su utilidad en el campo del diseño aeronáutico. Hoy podría decir que es útil aunque no tanto como para poder cubrir suficientemente las exigencias del diseño.

En relación a la ergonomía me gustaría referirme a una descripción que Kukai hizo hace unos 1200 años en Japón. Kukai fue un sacerdote japonés que vivió en China, donde ejerció un papel fundamental para el budismo esotérico, por entonces muy difundido en este país. Como es sabido, el budismo viene de la India, en donde no tuvo gran difusión. Después a través China llegó a Japón donde consiguió una gran aceptación. Kukai, había recibido la doctrina del budismo esotérico de El Unico Descendiente. Cuando llegó a Japón consiguió refundar completamente la parte filosófica y teológica de la doctrina. Escribió algunos libros y en uno de ellos, el titulado Yuvuschinton, hay una breve frase que habla de las cualidades del agua buena. Kukai decía: “Existen ocho tipos de agua. El agua buena debe ser blanda, el agua buena debe ser fresca, el agua buena debe ser ligera, el agua buena debe ser dulce, el agua buena debe ser limpia. el agua buena debe ser inodora, el agua buena cuando pasa por la garganta no hace daño a la garganta, el agua buena no debe hacer daño cuando llega al estómago”. Son ocho cualidades de las cuales no hay ni una, salvo quizá la quinta que se refiera al sentido de la vista. Esto es lo que me llama la atención, porque en Europa, la vista está considerada desde Grecia, como algo privilegiado. El mismo Aristóteles en su primera página de la Metafísica evidencia la superioridad de la vista en relación a todas los demás sentidos humanos. Probablemente porque el ver otorga más

poder que los demás sentidos. El poder de la vista induce después al de la demostración, y éste lleva después a otro poder, al de ver por anticipado, es decir, el de prever. El sentido de la vista está, por lo tanto, ligado a los dos poderes que dominan nuestro mundo. Aristóteles, considerando la vista como el sentido privilegiado, sentaba las bases filosóficas del poder de la ciencia y de la tecnología.

En la Harvard University, Cambridge, Massachusetts, hay un edificio diseñado por Le Corbusier; el Carpenter Center. Este edificio blanco, bello, conceptual, se llama Carpenter Center for the Visual Art y de hecho alberga los talleres de escultura, pintura, arquitectura y artes visuales. Me sorprendió mucho que nadie pusiera en discusión esta definición, “Center for Visual Art”, que nadie dudara de la supremacía del sentido de la vista. En mi opinión, esta es la primera cosa que había que estudiar.

Nunca he encontrado en la ergonomía reflexiones de este tipo, y aunque la ergonomía investigue acerca del sentido del olfato o del tacto, jamás se ha planteado este tipo de dudas. Se hacen estudios acerca del oído simplemente porque existen orejas. Si abrimos un manual sobre de los sentidos humanos encontramos muchas páginas dedicadas a la vista, alguna al oído y poquísimas al sentido del gusto, del tacto, del equilibrio, del tiempo. Estos científicos, los llamados ergónomos, logran ver solamente aquello que está descrito en lenguaje matemático. 

Pierluigi Cattermole: Se trata siempre de aspectos que se pueden medir, considerados desde el punto de vista de la cantidad más que de la calidad… 

Isao Hosoe: Es esto lo que yo creo que delimita el campo de acción de la ergonomía. Creo que debería crecer y profundizar también en estos otros aspectos mucho más sensibles y delicados, más cercanos a la esencia del hombre. En realidad, el hombre no es mensurable, no es cuantificable como pretende el discurso científico. Por ello, en este sentido, propongo un concepto nuevo: el de umbral. Para mí, es un espacio entre dos espacios; una distancia, una profundidad, un espesor que no es nunca definible, que no puede ser acotado con una línea clara, o con datos científicos. El umbral es blando como una goma, modificable en todo momento como una esponja. El umbral está vivo, el umbral no está muerto. Creo que entender el diseño significa entender la presencia del umbral, su estructura. Todos estos conceptos de los que hemos hablado, las ocho cualidades del agua, los sentidos, el estómago, pueden ser reconducidos hacia el concepto de umbral. Cuando decimos que la ciudad y la oficina son teatro, nos referimos al hecho de que también la teatralidad es umbral, donde el diseñador juega un papel como Trickster. La oficina es algo vivo, no es un hecho físico, no es un espacio de hormigón armado, de laminados plásticos, sillas, mesas, etc. Es un lugar, un topos lleno de viscosidad, de atractivos, interesante y dinámico. Si no partimos de este concepto, la oficina se convierte en una necrópolis, serena y limpia, pero en definitiva un poco trágica.

Pierluigi Cattermole: Al hilo de estas consideraciones ¿cómo cree que será la oficina del futuro?

Isao Hosoe: Cada vez más dinámica. No en su relación a la producción de tipo “kuma”, sino dinámica en el sentido que se refiere a cada uno de los conceptos que expresan las cuatro palabras de la tribu Maenge. Dinámica en el sentido de bella, de pensamiento profundo. La producción también es importante pero no primordial. La oficina del futuro será cada vez más nómada en sus características, en sus cualidades. Este es un concepto en el que hay que profundizar, hay que analizarlo, comprenderlo y aplicarlo. Pero, ¿por qué nómada? Yo veo las oficinas como una parte de la metrópoli que es un lugar de gran movimiento de energías y de información. Es un gran teatro donde éstas son los microteatros. No son sólo aquellos lugares con entrada, secretaría y recepción, sino todo lugar donde se desarrolla la actividad de oficina. Los restaurantes, los parques, las plazas, son quizá oficinas del futuro.

Pierluigi Cattermole: A pesar de que sus trabajos, incluso aquellos para el espacio de la oficina, estén muy vinculados al mundo de la producción, resultan al mismo tiempo innovadores y duraderos…

Isao Hosoe: Quizá te refieres al hecho de que mis productos se fabrican, consumen y tal vez se usan durante mucho tiempo. Mi primer proyecto fue la lámpara Hevy que tiene más de 20 años y más de treinta imitaciones, probablemente por sus cimientos bastante sólidos de ingeniería. El hecho de haber profundizado en los aspectos de marketing y de economía en general, a lo mejor sin querer, quizás ayude a sacar cosas que tienen algún sentido concreto en el sistema de mercado actual. Pero ésta no es mi principal finalidad a la hora de desarrollar un proyecto. Sin embargo para la supervivencia del propio producto estos aspectos también se deben contemplar, ya que el diseño no es sólo una cuestión de vanguardia, que deba sorprender a la sociedad. No es arte en sí mismo, sino un instrumento que sirve a la sociedad. Pero hay que saber que los aspectos tecnológicos y económicos no son la totalidad del diseño aunque hace falta conocerlos y utilizarlos cuando nos sirven.

Creo que una de las características del Trickster es tanto la de poder hablar un lenguaje central, ligado a la tecnología del poder, como uno periférico, ligado a la gente, a las cosas que no son cuantificables, a las debilidades del hombre. En mi opinión, el diseño debería ser políglota como un Trickster y hablar todas las lenguas necesarias. Hablar con el patrón y al mismo tiempo hablar con el pueblo, quizá incluso simultáneamente. El Trickster es tan rápido que consigue huir, consigue moverse sin ser visto. Si pudiera ser observado con atención por el poder, si hiciera comprender hacia donde va, se le mataría enseguida. El Trickster debe ser capaz de esconderse, de desplazarse sin ser visto. Por eso debe usar un instrumento adecuado, un instrumento potente. En italiano podría ser sinónimo de burlón. En la Commedia dell’Arte hay muchos Trickster, personajes famosísimos, errantes y un poco locos. Amados por el pueblo u odiados por él. Nunca se sabe lo que hacen. Sin Trickster la sociedad no sobrevive mucho. Por lo tanto el papel que ejercen es realmente especial. En mi opinión el concepto de diseño, exclusivamente ligado a los productos industriales es un concepto superado. El diseño ahora juega en un escenario mucho más amplio.

Pierluigi Cattermole: ¿Entonces ya no tiene sentido el pensar en el diseñador como una figura profesional cerrada entre su estudio y la fábrica?

Isao Hosoe: El Trickster puede alguna vez ignorar las otras lenguas, puede fingir no conocerlas, y decir simplemente: ¡Esto es muy bonito; mire qué bonito es!

IsaoHosoeIsao Hosoe (Tokio, 1942; Milán, 2015). Se doctora en ingeniería mecánica y aereoespacial por la Nihon University para luego residir en Milán, ciudad donde en 1985 funda el estudio Isao Hosoe Design. Ha sido docente de la Scuola Politecnica di Design, de la Domus Academy y consultor de numerosas industrias de todo el mundo: Itoki, Ebisuya Kogyo. Zanussi, Elettronica S. Giorgio, Sacea, Arflex, Sirius, Kartell, Cazzaro, Fiat, Toshiba, Mazda, Du Pont y muchas otras. Obtiene muchos premios como los Compasso d´Oro en 1970, 1979 y 1981; la medalla de oro de la Bienal de  Lubiana y de la XV Triennale di Milano; el Premio SMAU en cinco distintas ocasiones, el del Forum Design 88 y el Office Design Orgatechnik 88. Entre sus muestras  personales recordamos las de 1983 y 1988 en Tokyo, la de 1987 en Seattle (USA). Ha sido colaborador de numerosas publicaciones como Car Graphic, Modo, Styling International, y Design Issues de la University of Illinois de Chicago, solo por citar algunas.