La fuerza no reside en los individuos sino en las conexiones. Para comprenderlo te invitamos a observar un hormiguero y descubrir aquellas mismas dinámicas colaborativas que hoy en día están propiciando nuevas forma de inteligencia y conocimiento distribuido.

No hace falta ser biólogo o entomólogo para observar un hormiguero y aprender cosas increíbles. Es más, creo que todos los grandes empresarios, creativos, emprendedores e innovadores deberían “darse una vuelta”, al menos de vez en cuando, por el mundo de las hormigas. Y si, desgraciadamente, las hormigas no os cayeran del todo bien (que puede suceder), podríais optar tranquilamente por visitar el mundo de las avispas y sus panales, pues el aprendizaje que os brindarían sobre nuestro día a día y sobre vuestra profesión, sería más o menos el mismo.

Por mi parte, empecé a estudiar, a leer e incluso a observar a las hormigas mientras buscaba información sobre las redes neuronales y la inteligencia artificial en el ámbito de mis estudios sobre la historia de la tecnología. Tras alguna lectura sobre informática pura y robótica, me topé con las hormigas y, en particular, encontré algunas preguntas que me han abierto las puertas de un mundo hasta entonces desconocido y que hoy caracteriza muchas de mis decisiones filosóficas y profesionales.

¿Quién gobierna? ¿Quién da ordenes? ¿Quién se imagina lo que pasará en el futuro, elabora planes y mantiene el equilibrio? Estos interrogantes se esconden en un libro algo anómalo titulado La vida de las avispas, la vida de las termitas, la vida de las hormigas (Newton & Compton, 2012).

el concepto de liderazgo comienza a estar en crisis a favor de las lógicas de la colaboración

En este libro dedicado a la avispas y a las hormigas de Maurice Maeterlinck, premio Nóbel de literatura en 1911, las preguntas más arriba mencionadas parecen referirse a dinámicas mucho más generales, interesantes, no solo con respecto de los hormigueros y los panales sino también en relación a nuestra sociedad actual.

¿Qué es, hoy en día, el liderazgo? ¿Cómo se gobierna un equipo de trabajo o una empresa en la época de las redes sociales, del compartir y de los datos abiertos?

La simple observación de un hormiguero, como es lógico, no permite responder a tales cuestiones pero, con una pizca de fantasía y creatividad, es posible encontrar algunos paralelismos, útiles para comprender mejor nuestro presente.

A quien no tuviera tiempo o ganas de fijarse en un hormiguero le aconsejo que mire con atención este increíble video donde se puede admirar la capacidad organizativa y arquitectónica de estos seres: ¿Quién gobierna?

Conocimiento distribuido

Gracias a Wikipedia, a los datos abiertos y al funcionamiento del mismo Google, hemos empezado a comprender, desde hace algunas décadas, el potencial del conocimiento distribuido. En los hormigueros estas mismas dinámicas funcionan desde hace miles de años. Si visitásemos el mismo hormiguero durante años nos daríamos cuenta de que, con el pasar del tiempo, sus habitantes responden de manera distinta a los mismos estímulos externos (una inundación, un incendio, una colonia de hormigas enemigas). Una especie de sabiduría parece caracterizar, poco a poco, a nuestro numeroso grupo de insectos. Al envejecer, el hormiguero, va aprendiendo. Aparentemente este hecho no resulta sorprendente, pues es lo mismo que nos sucede también a los humanos. Sin embargo, en lo que respecta a las hormigas hablamos de algo más profundo: si observamos el hormiguero atentamente nos damos cuenta de que cada dos o tres meses se sucede en su interior una sustitución total de sus integrantes. Ninguna (¡Y digo ninguna!) de las hormigas que encontramos durante la primera visita estará durante la segunda, y, naturalmente, ninguna de las hormigas de la segunda visita estará en la tercera, y así sucesivamente.

Físicamente un hormiguero es siempre joven, pero, sorprendentemente, al mismo tiempo envejece, acumula experiencia, se hace sabio. ¿Dónde reside esta sabiduría? ¿Dónde se conserva el recuerdo de una experiencia? ¿Qué es la cultura en un hormiguero?

Para contestar a estas preguntas habría que referirse a una de las ciencias contemporáneas más fascinantes, aquella que estudia los “comportamientos emergentes” y la inteligencia distribuida.

La inteligencia distribuida

Kilobot, enjambre de mil robot desarrollado por Harvard University
Kilobot, enjambre de mil robot desarrollado por Harvard University

La inteligencia distribuida o swarm intelligence (inteligencia de enjambre) es un término forjado a finales de los 80’ por los científicos Gerardo Beni, Susan Hackwood y Jing Wang en el contexto de una investigación sobre los sistemas robóticos.

Hoy en día los científicos definen la inteligencia distribuida como: “la propiedad de un sistema, en el que el comportamiento colectivo de agentes (no sofisticados) que interactúan localmente con el ambiente produce el surgimiento de patrones globales y funcionales dentro del sistema”.

de la interacción entre numerosos elementos igualitarios dentro de un mismo sistema puede surgir una nueva inteligencia superior

Para traducirlo a un lenguaje más comprensible podríamos decir que solo de la interacción (o enlace) entre numerosos elementos igualitarios dentro de un mismo sistema puede surgir una nueva inteligencia, superior a la de los componentes individuales que forman dicho sistema. Nos referimos a una inteligencia nueva, colectiva, superior, a una inteligencia emergente, a una inteligencia de enjambre. Esta misma regla vale también para el conocimiento: fijaos en las conexiones y no en el individuo, es ahí donde reside la cultura.

Gracias a las tecnologías de conexión (ordenadores personales, tabletas, teléfonos inteligentes) y al sistema web que las vincula también nosotros, los homo sapiens, estamos empezando a desarrollar lo que ocurre en el interior de los hormigueros. Poco a poco desplazamos nuestro foco de atención desde los individuos hacia las conexiones que se crean entre ellos y empezamos a cuestionar el concepto de liderazgo. Este entra en crisis a favor de dinámicas de tipo ’desde abajo’ y de las lógicas de la colaboración. En muchos ámbitos este nuevo paradigma está dando y seguirá obteniendo muchos resultados, desde la creatividad y el mundo de las ideas (Quirky) hasta las finazas (Kickstarter). Desde la movilidad (BlabBlaCar) y la hospitalidad durante los viajes (Airbnb), pasando por el entretenimiento (YouTube) y el conocimiento (Wikipedia).

En definitiva, por fin estamos convirtiendo en realidad aquello que decía Aristóteles hace cientos de años cuando afirmaba que el todo es superior a la suma de las partes.